sábado, julio 03, 2010

Capitulo 4




-¿Qué hiciste qué?- Exclamó Ale cuando le conté lo ocurrido en el gimnasio.


-Ejem… pues lo que te dije-. Conteste avergonzada. –Pero Cris, ¿Por qué lo hiciste?, ¿no ves que firmaste tu propia sentencia de muerte?-. Continúo Ale molesta.

-Ya lo sé, ¿o tu qué crees? Y además lo hice por… ¡Hay no sé por qué demonios lo hice!, ya estas contenta, me sentía demasiado frustrada. No sé qué paso. Desde que llego no ha dejado de darme directas e indirectas, no entiendo porque demonios la tiene contra mí. ¡Simplemente no entiendo!-.Dije sollozando.

-Ya Cris, tranquila. Mira, lo siento si fui dura ¿vale?, pero tú nunca te comportas así, y pues simplemente me desconcertó muchísimo. Discúlpame ¿sí?-.

-No tienes por qué disculparte, se que fue mi culpa, y aparte últimamente he llorado por todo, simplemente no sé qué me pasa-.Dije limpiándome las lagrimas-.

-¿No será porque se acerca la fecha de lo que le paso a tu mama?-. Pregunto Ale algo tímida.

-No lo sé. Puede que sea eso tal vez-. Dije desviando la mirada. –Oye, ¿cómo te fue a ti con tu nuevo entrenador?-. Dije tratando de cambiar de tema, cosa que Ale entendió y se lo agradecí. Ella sonrió alegremente. –Uf, maravilloso, estoy con la profesora Jena Nicols-. Dijo entusiasmada. -¿Nicols?, no me suena. Y se oye como la típica mujer americana ¿no crees?

¿De qué academia viene o qué?-. Ella sonrió más (si se era posible).

-Bueno es que ella es humana totalmente y es ya sabes, sacerdotisa. Pero se le dan muy bien las estrategias de combate y es muy buena en lucha de cuerpo a cuerpo.

-¿Ella es humana?-. Pregunte atónita. –Sí que sí. Y aparte, con ella vienen sus dos hijos. La chica se llama Molly, y al parecer ella es como su madre no se algo así. Ella es médium-. Dijo con el ceño fruncido. –Bueno. El chico se llama Tom y es… un adolescente normal. Simple. Común y corriente-. Continúo Ale.

-Órale, parece que lo describiste muy bien-. Dije con una sonrisa.

-Pero, ¿Van a estudiar aquí?-. Pregunte. –Pues al parecer si, y están en nuestro grupo-. –Nuestro pequeño grupo parece ahora toda una red social ¿No te parece? Pregunte con una mueca. –Tal vez es porque es el grupo en el que menos alumno hay, o que se yo-. Dijo Ale encogiéndose de hombros. –Si, tal vez-. –Cuando vayamos a clase te los presentare-. Dijo Ale con una sonrisa deslumbrante. –Apropósito. ¿Terminaste el ensayo de Historia?-.

-¿Huh?-. Demonios. No lo había terminado. –Creo que me levantare temprano para ir a la biblioteca a terminarlo. ¿Vendrás?-. Pregunte. –Ahh, no creo. Yo ya lo termine. Creo que dormiré un poco más-. –O es eso o ¿es que vendrá Kaene?-. Dije con una sonrisa. Ella solo se ruborizo y me aventó con una almohada. –ya duérmete-. Me dijo con una sonrisa. De pronto sonó mi móvil. Que por cierto ya no me acordaba de él. Oh, era un mensaje de texto. “POR FIN TE HE ENCONTRADO. NOS VEREMOS MUY PRONTO PRINCESA”. Leí el mensaje dos veces más, sin encontrarle sentido alguno. Verifique el número, pero no tenia. Eso sí que era extraño. En fin borre el estúpido mensaje y no le tome importancia a él. Estúpidos chicos y sus bromas.

Esa noche no soñé absolutamente nada. El despertador sonó a las cinco treinta. ¡DEMONIOS! Tenía que levantarme para ir a la biblioteca, y de repente recordé los acontecimientos del día anterior y me aterre muchísimo. ¿Qué iba a pasar con mi entrenamiento? ¿Qué si me expulsaban?, no tenía un hogar al que regresar, ¡ESTUPIDA, ESTUPIDA, ESTUPIDA! ¿Por qué no pensaste antes de actuar?

Decidí levantarme en lugar de continuar con mi discusión mental.

Me duche, le deje una nota a Ale y me dirigí a la biblioteca.

Al dar vuelta en una esquina, me golpee con un chico, era duro por cierto. Alto, ojos marrones y el cabello negro como la noche. Supe al momento que no era un vampiro. Creo que tenemos un sexto sentido que nos indica cuando hay uno cerca. Tampoco era uno de los nuestro ya que pude sentir su sangre pura correr por sus venas. Definitivamente era humano. Seguramente era este tipo… Tom.

-Disculpa-. Dijimos al mismo tiempo.

-Oh, am. Hola -. Dije tratando de entablar conversación.

-Hola-. Contesto él con una sonrisa.

-Soy Cristin Davyna-. Dije ofreciendo mi mano.

-Oh. Mucho gusto. Yo soy Tom Nicols-.

-¿Eres el hijo de la nueva profesora?-.

-Ejem. Pues si. Oye disculpa pero ¿Tu eres vampiro o una de sus niñeras?.- pregunto en tono burlón. –Pues intento ser una de las mejores niñeras que puedan llegar a tener-. Le dije con una sonrisa. El río. –Bueno. ¿y adonde te diriges tan temprano Cristin?-. –Me puedes decir Cris. Y voy a la biblioteca a terminar unos deberes. ¿Y tú?-.

-Yo. Pues me dirigía a mi cuarto a descansar un poco mientras empiezan las clases. Todavía tengo que tratar de acostumbrarme a este horario, de ir a clases en la noche y dormir durante el día. Es estresante-. –Sí. Puedo imaginármelo. Bueno entonces te dejo para que vayas a descansar.- Dije yéndome. – ¿Sabes qué?, mejor te acompaño, así me voy familiarizando con la escuela. ¿Te molestaría si lo hago?-. Pregunto él con cautela. Yo le sonreí y conteste –Por supuesto que no me molesta, de hecho no me gustaría estar tan sola en la biblioteca.

-¿Y a qué hora terminan las clases aquí?-. Preguntó.

-Pues oficialmente, terminan a las tres de la mañana pero a nosotros nos dan dos horas aparte de entrenamiento. Después se te dan dos horas más para la cena y otras dos horas más que sería de siete a nueve de la mañana para que hagamos los deberes que nos encargaron. Pero como puedes ver a mi se me paso y no hice algunas cosas jeje, así que voy ahora mismo-.

Llegamos a la biblioteca y al entrar lo pude ver alegremente platicando con la bibliotecaria. Si. A él, al peor maestro que me hubiera tocado. A Dominic di Vicentino. Sin ganas me acerque ahí y salude a la bibliotecaria.

-Hola Libby, ¿Podrías hacerme el favor de prestarme un libro de Historia?-. Dije en el tono más alegre que pude.

-Hola Cris, Claro que si. Solo firma aquí… Muchas gracias. La sección de Historia está al fondo y el libro que buscas está en la estantería del fondo a la izquierda… Pero oye ¿no nos vas a presentar a tu amigo?-.

Como si quisiera estar un momento más aquí. Pensé.

-A claro. El es Tom Nicols, es nuevo-. -¡OH, pero si él es humano-. Dijo ella sorprendida. –Si, si lo soy señorita-. Contesto el con una sonrisa amigable.

-Tom, ella es Libby y el es… el profesor de Historia di Vicentino-.

-Hola Tom.- saludo este.

-Hola, disculpe pero he escuchado cosas geniales sobre usted.- dijo Tom.

-Oh, ¿enserio?- Nunca cambian-. –Oiga, señorita Davyna al parecer no hizo sus deberes cuando debería ¿no?-. –Eso parece ¿no cree?-. Conteste.

-¿Nos podemos ir ya a buscar el libro Tom? ¿O te quieres quedar a socializar un rato mas?-. Pregunte ya de muy mal humor. –Mmm, no. Vine contigo y me voy contigo. Bueno me dio gusto conocerlos. Adiós-.

Nos encaminamos hacia las estanterías y Tom me dijo –Parece que no te llevas muy bien con el tipo-. –No. La verdad es que no-. Le conteste yo.

Nos sentamos en una mesa alejada. Mientras yo hacia los deberes, Tom leía una revista National Geographic.

Varias veces pude sentir la mirada de Dominic sobre mí, pero no me moleste en voltear.

Cuando salimos de la biblioteca ya era hora de desayunar. Nos encaminamos hacia la cafetería, y mientras pasábamos las miradas de todos los “vampiros” que andaban por ahí a esas horas se centraban en Tom. – ¿Porqué me miran así?-. Pregunto el ya algo irritado.

-Porque creen que eres su próxima cena. Oh, ya se. Tal vez sea como en los dibujos animados, y te ven como un jugoso y apetitoso filete caminando-. Bromee yo.

-Tu sentido del humor es algo ácido. ¿No crees?-. Me dijo el molesto.

-Si lo creo y adivina que, saco mucho partido de el-. Conteste con una sonrisa angelical.

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-¿Qué hiciste qué?- Exclamó Ale cuando le conté lo ocurrido en el gimnasio.


-Ejem… pues lo que te dije-. Conteste avergonzada. –Pero Cris, ¿Por qué lo hiciste?, ¿no ves que firmaste tu propia sentencia de muerte?-. Continúo Ale molesta.

-Ya lo sé, ¿o tu qué crees? Y además lo hice por… ¡Hay no sé por qué demonios lo hice!, ya estas contenta, me sentía demasiado frustrada. No sé qué paso. Desde que llego no ha dejado de darme directas e indirectas, no entiendo porque demonios la tiene contra mí. ¡Simplemente no entiendo!-.Dije sollozando.

-Ya Cris, tranquila. Mira, lo siento si fui dura ¿vale?, pero tú nunca te comportas así, y pues simplemente me desconcertó muchísimo. Discúlpame ¿sí?-.

-No tienes por qué disculparte, se que fue mi culpa, y aparte últimamente he llorado por todo, simplemente no sé qué me pasa-.Dije limpiándome las lagrimas-.

-¿No será porque se acerca la fecha de lo que le paso a tu mama?-. Pregunto Ale algo tímida.

-No lo sé. Puede que sea eso tal vez-. Dije desviando la mirada. –Oye, ¿cómo te fue a ti con tu nuevo entrenador?-. Dije tratando de cambiar de tema, cosa que Ale entendió y se lo agradecí. Ella sonrió alegremente. –Uf, maravilloso, estoy con la profesora Jena Nicols-. Dijo entusiasmada. -¿Nicols?, no me suena. Y se oye como la típica mujer americana ¿no crees?

¿De qué academia viene o qué?-. Ella sonrió más (si se era posible).

-Bueno es que ella es humana totalmente y es ya sabes, sacerdotisa. Pero se le dan muy bien las estrategias de combate y es muy buena en lucha de cuerpo a cuerpo.

-¿Ella es humana?-. Pregunte atónita. –Sí que sí. Y aparte, con ella vienen sus dos hijos. La chica se llama Molly, y al parecer ella es como su madre no se algo así. Ella es médium-. Dijo con el ceño fruncido. –Bueno. El chico se llama Tom y es… un adolescente normal. Simple. Común y corriente-. Continúo Ale.

-Órale, parece que lo describiste muy bien-. Dije con una sonrisa.

-Pero, ¿Van a estudiar aquí?-. Pregunte. –Pues al parecer si, y están en nuestro grupo-. –Nuestro pequeño grupo parece ahora toda una red social ¿No te parece? Pregunte con una mueca. –Tal vez es porque es el grupo en el que menos alumno hay, o que se yo-. Dijo Ale encogiéndose de hombros. –Si, tal vez-. –Cuando vayamos a clase te los presentare-. Dijo Ale con una sonrisa deslumbrante. –Apropósito. ¿Terminaste el ensayo de Historia?-.

-¿Huh?-. Demonios. No lo había terminado. –Creo que me levantare temprano para ir a la biblioteca a terminarlo. ¿Vendrás?-. Pregunte. –Ahh, no creo. Yo ya lo termine. Creo que dormiré un poco más-. –O es eso o ¿es que vendrá Kaene?-. Dije con una sonrisa. Ella solo se ruborizo y me aventó con una almohada. –ya duérmete-. Me dijo con una sonrisa. De pronto sonó mi móvil. Que por cierto ya no me acordaba de él. Oh, era un mensaje de texto. “POR FIN TE HE ENCONTRADO. NOS VEREMOS MUY PRONTO PRINCESA”. Leí el mensaje dos veces más, sin encontrarle sentido alguno. Verifique el número, pero no tenia. Eso sí que era extraño. En fin borre el estúpido mensaje y no le tome importancia a él. Estúpidos chicos y sus bromas.

Esa noche no soñé absolutamente nada. El despertador sonó a las cinco treinta. ¡DEMONIOS! Tenía que levantarme para ir a la biblioteca, y de repente recordé los acontecimientos del día anterior y me aterre muchísimo. ¿Qué iba a pasar con mi entrenamiento? ¿Qué si me expulsaban?, no tenía un hogar al que regresar, ¡ESTUPIDA, ESTUPIDA, ESTUPIDA! ¿Por qué no pensaste antes de actuar?

Decidí levantarme en lugar de continuar con mi discusión mental.

Me duche, le deje una nota a Ale y me dirigí a la biblioteca.

Al dar vuelta en una esquina, me golpee con un chico, era duro por cierto. Alto, ojos marrones y el cabello negro como la noche. Supe al momento que no era un vampiro. Creo que tenemos un sexto sentido que nos indica cuando hay uno cerca. Tampoco era uno de los nuestro ya que pude sentir su sangre pura correr por sus venas. Definitivamente era humano. Seguramente era este tipo… Tom.

-Disculpa-. Dijimos al mismo tiempo.

-Oh, am. Hola -. Dije tratando de entablar conversación.

-Hola-. Contesto él con una sonrisa.

-Soy Cristin Davyna-. Dije ofreciendo mi mano.

-Oh. Mucho gusto. Yo soy Tom Nicols-.

-¿Eres el hijo de la nueva profesora?-.

-Ejem. Pues si. Oye disculpa pero ¿Tu eres vampiro o una de sus niñeras?.- pregunto en tono burlón. –Pues intento ser una de las mejores niñeras que puedan llegar a tener-. Le dije con una sonrisa. El río. –Bueno. ¿y adonde te diriges tan temprano Cristin?-. –Me puedes decir Cris. Y voy a la biblioteca a terminar unos deberes. ¿Y tú?-.

-Yo. Pues me dirigía a mi cuarto a descansar un poco mientras empiezan las clases. Todavía tengo que tratar de acostumbrarme a este horario, de ir a clases en la noche y dormir durante el día. Es estresante-. –Sí. Puedo imaginármelo. Bueno entonces te dejo para que vayas a descansar.- Dije yéndome. – ¿Sabes qué?, mejor te acompaño, así me voy familiarizando con la escuela. ¿Te molestaría si lo hago?-. Pregunto él con cautela. Yo le sonreí y conteste –Por supuesto que no me molesta, de hecho no me gustaría estar tan sola en la biblioteca.

-¿Y a qué hora terminan las clases aquí?-. Preguntó.

-Pues oficialmente, terminan a las tres de la mañana pero a nosotros nos dan dos horas aparte de entrenamiento. Después se te dan dos horas más para la cena y otras dos horas más que sería de siete a nueve de la mañana para que hagamos los deberes que nos encargaron. Pero como puedes ver a mi se me paso y no hice algunas cosas jeje, así que voy ahora mismo-.

Llegamos a la biblioteca y al entrar lo pude ver alegremente platicando con la bibliotecaria. Si. A él, al peor maestro que me hubiera tocado. A Dominic di Vicentino. Sin ganas me acerque ahí y salude a la bibliotecaria.

-Hola Libby, ¿Podrías hacerme el favor de prestarme un libro de Historia?-. Dije en el tono más alegre que pude.

-Hola Cris, Claro que si. Solo firma aquí… Muchas gracias. La sección de Historia está al fondo y el libro que buscas está en la estantería del fondo a la izquierda… Pero oye ¿no nos vas a presentar a tu amigo?-.

Como si quisiera estar un momento más aquí. Pensé.

-A claro. El es Tom Nicols, es nuevo-. -¡OH, pero si él es humano-. Dijo ella sorprendida. –Si, si lo soy señorita-. Contesto el con una sonrisa amigable.

-Tom, ella es Libby y el es… el profesor de Historia di Vicentino-.

-Hola Tom.- saludo este.

-Hola, disculpe pero he escuchado cosas geniales sobre usted.- dijo Tom.

-Oh, ¿enserio?- Nunca cambian-. –Oiga, señorita Davyna al parecer no hizo sus deberes cuando debería ¿no?-. –Eso parece ¿no cree?-. Conteste.

-¿Nos podemos ir ya a buscar el libro Tom? ¿O te quieres quedar a socializar un rato mas?-. Pregunte ya de muy mal humor. –Mmm, no. Vine contigo y me voy contigo. Bueno me dio gusto conocerlos. Adiós-.

Nos encaminamos hacia las estanterías y Tom me dijo –Parece que no te llevas muy bien con el tipo-. –No. La verdad es que no-. Le conteste yo.

Nos sentamos en una mesa alejada. Mientras yo hacia los deberes, Tom leía una revista National Geographic.

Varias veces pude sentir la mirada de Dominic sobre mí, pero no me moleste en voltear.

Cuando salimos de la biblioteca ya era hora de desayunar. Nos encaminamos hacia la cafetería, y mientras pasábamos las miradas de todos los “vampiros” que andaban por ahí a esas horas se centraban en Tom. – ¿Porqué me miran así?-. Pregunto el ya algo irritado.

-Porque creen que eres su próxima cena. Oh, ya se. Tal vez sea como en los dibujos animados, y te ven como un jugoso y apetitoso filete caminando-. Bromee yo.

-Tu sentido del humor es algo ácido. ¿No crees?-. Me dijo el molesto.

-Si lo creo y adivina que, saco mucho partido de el-. Conteste con una sonrisa angelical.

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-¿Qué hiciste qué?- Exclamó Ale cuando le conté lo ocurrido en el gimnasio.


-Ejem… pues lo que te dije-. Conteste avergonzada. –Pero Cris, ¿Por qué lo hiciste?, ¿no ves que firmaste tu propia sentencia de muerte?-. Continúo Ale molesta.

-Ya lo sé, ¿o tu qué crees? Y además lo hice por… ¡Hay no sé por qué demonios lo hice!, ya estas contenta, me sentía demasiado frustrada. No sé qué paso. Desde que llego no ha dejado de darme directas e indirectas, no entiendo porque demonios la tiene contra mí. ¡Simplemente no entiendo!-.Dije sollozando.

-Ya Cris, tranquila. Mira, lo siento si fui dura ¿vale?, pero tú nunca te comportas así, y pues simplemente me desconcertó muchísimo. Discúlpame ¿sí?-.

-No tienes por qué disculparte, se que fue mi culpa, y aparte últimamente he llorado por todo, simplemente no sé qué me pasa-.Dije limpiándome las lagrimas-.

-¿No será porque se acerca la fecha de lo que le paso a tu mama?-. Pregunto Ale algo tímida.

-No lo sé. Puede que sea eso tal vez-. Dije desviando la mirada. –Oye, ¿cómo te fue a ti con tu nuevo entrenador?-. Dije tratando de cambiar de tema, cosa que Ale entendió y se lo agradecí. Ella sonrió alegremente. –Uf, maravilloso, estoy con la profesora Jena Nicols-. Dijo entusiasmada. -¿Nicols?, no me suena. Y se oye como la típica mujer americana ¿no crees?

¿De qué academia viene o qué?-. Ella sonrió más (si se era posible).

-Bueno es que ella es humana totalmente y es ya sabes, sacerdotisa. Pero se le dan muy bien las estrategias de combate y es muy buena en lucha de cuerpo a cuerpo.

-¿Ella es humana?-. Pregunte atónita. –Sí que sí. Y aparte, con ella vienen sus dos hijos. La chica se llama Molly, y al parecer ella es como su madre no se algo así. Ella es médium-. Dijo con el ceño fruncido. –Bueno. El chico se llama Tom y es… un adolescente normal. Simple. Común y corriente-. Continúo Ale.

-Órale, parece que lo describiste muy bien-. Dije con una sonrisa.

-Pero, ¿Van a estudiar aquí?-. Pregunte. –Pues al parecer si, y están en nuestro grupo-. –Nuestro pequeño grupo parece ahora toda una red social ¿No te parece? Pregunte con una mueca. –Tal vez es porque es el grupo en el que menos alumno hay, o que se yo-. Dijo Ale encogiéndose de hombros. –Si, tal vez-. –Cuando vayamos a clase te los presentare-. Dijo Ale con una sonrisa deslumbrante. –Apropósito. ¿Terminaste el ensayo de Historia?-.

-¿Huh?-. Demonios. No lo había terminado. –Creo que me levantare temprano para ir a la biblioteca a terminarlo. ¿Vendrás?-. Pregunte. –Ahh, no creo. Yo ya lo termine. Creo que dormiré un poco más-. –O es eso o ¿es que vendrá Kaene?-. Dije con una sonrisa. Ella solo se ruborizo y me aventó con una almohada. –ya duérmete-. Me dijo con una sonrisa. De pronto sonó mi móvil. Que por cierto ya no me acordaba de él. Oh, era un mensaje de texto. “POR FIN TE HE ENCONTRADO. NOS VEREMOS MUY PRONTO PRINCESA”. Leí el mensaje dos veces más, sin encontrarle sentido alguno. Verifique el número, pero no tenia. Eso sí que era extraño. En fin borre el estúpido mensaje y no le tome importancia a él. Estúpidos chicos y sus bromas.

Esa noche no soñé absolutamente nada. El despertador sonó a las cinco treinta. ¡DEMONIOS! Tenía que levantarme para ir a la biblioteca, y de repente recordé los acontecimientos del día anterior y me aterre muchísimo. ¿Qué iba a pasar con mi entrenamiento? ¿Qué si me expulsaban?, no tenía un hogar al que regresar, ¡ESTUPIDA, ESTUPIDA, ESTUPIDA! ¿Por qué no pensaste antes de actuar?

Decidí levantarme en lugar de continuar con mi discusión mental.

Me duche, le deje una nota a Ale y me dirigí a la biblioteca.

Al dar vuelta en una esquina, me golpee con un chico, era duro por cierto. Alto, ojos marrones y el cabello negro como la noche. Supe al momento que no era un vampiro. Creo que tenemos un sexto sentido que nos indica cuando hay uno cerca. Tampoco era uno de los nuestro ya que pude sentir su sangre pura correr por sus venas. Definitivamente era humano. Seguramente era este tipo… Tom.

-Disculpa-. Dijimos al mismo tiempo.

-Oh, am. Hola -. Dije tratando de entablar conversación.

-Hola-. Contesto él con una sonrisa.

-Soy Cristin Davyna-. Dije ofreciendo mi mano.

-Oh. Mucho gusto. Yo soy Tom Nicols-.

-¿Eres el hijo de la nueva profesora?-.

-Ejem. Pues si. Oye disculpa pero ¿Tu eres vampiro o una de sus niñeras?.- pregunto en tono burlón. –Pues intento ser una de las mejores niñeras que puedan llegar a tener-. Le dije con una sonrisa. El río. –Bueno. ¿y adonde te diriges tan temprano Cristin?-. –Me puedes decir Cris. Y voy a la biblioteca a terminar unos deberes. ¿Y tú?-.

-Yo. Pues me dirigía a mi cuarto a descansar un poco mientras empiezan las clases. Todavía tengo que tratar de acostumbrarme a este horario, de ir a clases en la noche y dormir durante el día. Es estresante-. –Sí. Puedo imaginármelo. Bueno entonces te dejo para que vayas a descansar.- Dije yéndome. – ¿Sabes qué?, mejor te acompaño, así me voy familiarizando con la escuela. ¿Te molestaría si lo hago?-. Pregunto él con cautela. Yo le sonreí y conteste –Por supuesto que no me molesta, de hecho no me gustaría estar tan sola en la biblioteca.

-¿Y a qué hora terminan las clases aquí?-. Preguntó.

-Pues oficialmente, terminan a las tres de la mañana pero a nosotros nos dan dos horas aparte de entrenamiento. Después se te dan dos horas más para la cena y otras dos horas más que sería de siete a nueve de la mañana para que hagamos los deberes que nos encargaron. Pero como puedes ver a mi se me paso y no hice algunas cosas jeje, así que voy ahora mismo-.

Llegamos a la biblioteca y al entrar lo pude ver alegremente platicando con la bibliotecaria. Si. A él, al peor maestro que me hubiera tocado. A Dominic di Vicentino. Sin ganas me acerque ahí y salude a la bibliotecaria.

-Hola Libby, ¿Podrías hacerme el favor de prestarme un libro de Historia?-. Dije en el tono más alegre que pude.

-Hola Cris, Claro que si. Solo firma aquí… Muchas gracias. La sección de Historia está al fondo y el libro que buscas está en la estantería del fondo a la izquierda… Pero oye ¿no nos vas a presentar a tu amigo?-.

Como si quisiera estar un momento más aquí. Pensé.

-A claro. El es Tom Nicols, es nuevo-. -¡OH, pero si él es humano-. Dijo ella sorprendida. –Si, si lo soy señorita-. Contesto el con una sonrisa amigable.

-Tom, ella es Libby y el es… el profesor de Historia di Vicentino-.

-Hola Tom.- saludo este.

-Hola, disculpe pero he escuchado cosas geniales sobre usted.- dijo Tom.

-Oh, ¿enserio?- Nunca cambian-. –Oiga, señorita Davyna al parecer no hizo sus deberes cuando debería ¿no?-. –Eso parece ¿no cree?-. Conteste.

-¿Nos podemos ir ya a buscar el libro Tom? ¿O te quieres quedar a socializar un rato mas?-. Pregunte ya de muy mal humor. –Mmm, no. Vine contigo y me voy contigo. Bueno me dio gusto conocerlos. Adiós-.

Nos encaminamos hacia las estanterías y Tom me dijo –Parece que no te llevas muy bien con el tipo-. –No. La verdad es que no-. Le conteste yo.

Nos sentamos en una mesa alejada. Mientras yo hacia los deberes, Tom leía una revista National Geographic.

Varias veces pude sentir la mirada de Dominic sobre mí, pero no me moleste en voltear.

Cuando salimos de la biblioteca ya era hora de desayunar. Nos encaminamos hacia la cafetería, y mientras pasábamos las miradas de todos los “vampiros” que andaban por ahí a esas horas se centraban en Tom. – ¿Porqué me miran así?-. Pregunto el ya algo irritado.

-Porque creen que eres su próxima cena. Oh, ya se. Tal vez sea como en los dibujos animados, y te ven como un jugoso y apetitoso filete caminando-. Bromee yo.

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